Un Lugar en el Mundo · Antonio Abellán

6 March 2020 - 1 April 2020

Antonio Abellán (Cartagena 1964)

UN LUGAR EN EL MUNDO

 

Valenciano de adopción, Antonio Abellán recuerda de su Cartagena natal su casa familiar en el centro histórico, a sus padres, sus hermanas, las mujeres que ayudaban, a los primos, tías, abuelos y amistades que acudían y la atestaban, según sus propias palabras, casi a diario. También evoca las horas pasadas en el laboratorio de su abuelo y de su padre, los dos fotógrafos, viendo revelarse imágenes de instantes íntimos, familiares, festivos, retratos de carnet o de estudio, donde cada persona parece buscar su lugar en el mundo y cada mundo corresponde a una realidad, a veces cercana y cotidiana, a veces lejana e insólita.

 

Todos ellos, la gente de la calle, el público de los bares, de un concierto o de una feria, confieren identidad a sus personajes y vida a su iconografía plagada de brazos, piernas, zapatos, miradas, vestimentas, muebles y utensilios, suelos de baldosas y paredes decoradas con papel. En su obra, percibimos el movimiento y la complicidad de unas parejas de baile, el ruido de las tazas y los platos de un café, el bullicio de un cabaret o los susurros de los enamorados. El mundo pasa por delante y Abellán se queda embelesado ante una escena que guarda en la memoria hasta que la pinta. A veces, rescata los recuerdos de la infancia tamizados por el tiempo, o su mirada romántica asoma a Marta, su esposa, en cada figura de mujer. Ideas y conductas universales se revelan en una coreografía de personajes y emociones.

 

Dibujando con los lápices correctores fotográficos del estudio de su abuelo; coloreando vestidos, trajes o instrumentos; componiendo con papeles recortados, como lo haría un sastre, camisas, cortinas o delantales; y sacando brillo a las pieles del rostro, las manos y las largas piernas de sus coristas, acaba arrastrándonos dentro de esos retratos de momentos de pasión.

 

Con impecable plástica y su especial sentido de la belleza, Antonio Abellán escoge los temas de entre sus favoritos, mima a sus personajes y los hace hablar con un lenguaje corporal que atribuye también a los objetos y al entorno, natural o urbano, que los envuelve. Para esta ocasión además, ha convertido a la Naturaleza en protagonista, evocando la flora mediterránea, los agaves y los cactus sobre las dunas de las playas de su infancia en Cartagena.

 

 

A PLACE IN THE WORLD

 

Valencian by adoption, Antonio Abellán recalls his family home in the historic centre of his native Cartagena, his parents, sisters, the women who helped at home, his cousins, aunts and uncles, grandparents and friends who came to visit and crowded it, in his own words, almost daily. He evokes as well the hours spent in his father and grandfather’s laboratory, both photographers, developing images of intimacy, family, holidays, identity cards, or formal portraits, in which everyone seemed to look for a place in the world, and each world responded to a different reality, sometimes close and daily, sometimes distant and extraordinary.

 

All of them, people on the street, public in the bars, in a concert or a fair, convey identity to his characters and life to his iconographies, full of arms, legs, shoes, gazes, clothes, furniture and utensils, floors made of tiles and rooms decorated with wallpaper. We can perceive the movement and complicity of his dancing couples, the noise of coffee cups and plates, the bustle of a cabaret or the whispers of lovers. The world passes by and Abellán becomes enchanted by a scene which he keeps in mind until he decides to paint. He either rescues childhood memories sifted by time, or his romantic view finds Marta, his wife, in every woman of the canvas. Universal ideas and behaviours develop in a choreography of characters and emotions.

 

Antonio draws with the corrective photographic pencils of his grandfather’s studio; he colours dresses, suits and instruments; he composes with trimmed papers, as a tailor would do, shirts, curtains or aprons; he provides glow to body skins, hands and long legs of his show-girls, finally dragging us into those portraits of passionate moments.

 

Abellán is skilful, gifted with a special sense of beauty. He chooses themes among his favourites. He pampers his characters and makes them speak with a body language he also confers to objects and environment, natural or urban, that surrounds them all. For this occasion, Nature has become also a protagonist, evoking Mediterranean flora, agaves and cacti flourishing on the dunes of his childhood beaches in Cartagena.